Querido tío Juan.

Me he acordado de tí por una noticia que leí, sobre empresarios metalúrgicos mendocinos que viajaron a San Juan a ver la experiencia y resultados del plan minero allí. Están ansiosos de comenzar algo parecido en mi tierra, pero yo les pido que miremos un poco el resultado de la mina catamarqueña Bajo la Alumbrera, que cumple 22 años de explotación dejando al descubierto lo que se sacó y lo que dejó ese modelo que supo enarbolar Menem, y continuaron los gobiernos hasta hoy.
Te escribo para que le demos un cierre a esta historia, aunque sea tentativo, así los contadores de cuentos pueden hacer su trabajo entre niñas y niños, que son los destinatarios finales y hacedores del futuro.
“Oro en barco y en barro” podría ser el título del cuento, no olvidando que empezó a ser escrito en esas sobremesas familiares, donde todos opinaban del nuevo fenómeno que estaba transformando San Juan, unos a favor, otros en contra.
O también se podría llamar “las penas son de nosotros, y el oro de Marc Rich”, ese multimillonario contrabandista de petróleo y armas dueño en definitiva del mineral que se extrae de la cordillera con su empresa Glencore. Leí que este señor está condenado en New York por evasión multimillonaria al fisco, que hizo su fortuna prestando servicios a la CIA y a Inglaterra en sus incursiones imperiales en países pobres de Medio Oriente y África en los años 90 del siglo pasado.
Que lindo sería tener una minería nacional, a semejanza de lo que venía haciendo el Evo Morales en Bolivia antes de que lo voltearan, que elabore cobre argentino para el desarrollo energético, pero eso no pasará mientras no haya un gobierno nacional firme en esa postura.
El cobre se va dentro de un barro mineralizado en tren hasta el puerto de San Lorenzo, en Santa Fe, y de ahí en barco hacia China, donde será industrializado y vendido en el mercado mundial. Y así con suerte, el cooperativa de vivienda de ese pueblito perdido en la montaña que necesita el cobre para su tendido eléctrico tendrá que comprar en dólares el cable para tener lamparitas de bajo consumo y altas tarifas.
El futuro de nuestros hijas/os está es el trasfondo de estos planteos.

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