Una linda oportunidad para conocer el verdadero costo de la obra pública energética.

Me imagino que el pago del 75% de los sueldos de los trabajadores de IMPSA por cuatro meses, más la deuda que IMPSA tiene con los bancos estatales Nación, BICE y BID, más la estatización de su deuda de 89 millones de dólares de 1982 por Cavallo, más los sueldos que se pagaron en el gobierno de Paco Pérez, será todo parte de una política de adquisición de acciones de dicha empresa y de la declaración de utilidad pública en la fabricación de equipamiento fundamental para el desarrollo de energías limpias, para impulsar los más de 30 proyectos de obras hidroeléctricas demorados por décadas para utilizar mejor las aguas de los ríos de Mendoza, para riego y energía, que esté bajo control estatal y de sus trabajadores, y así evitar su extranjerización. Es un paso necesario para que se conozca el costo real de la obra pública pasada y futura.
Si capitales alemanes o chinos compraran esta empresa los argentinos pasaríamos a pagar la obra pública a precio dólar y sujetos a las políticas definidas entre esas embajadas. En cambio, con una empresa bajo control estatal, con una conducción transparente, se podrían conocer los costos reales de estas obras, porque no da igual que un Portezuelo del Viento (amén de las serias críticas que tiene esta megaobra de tan pocos beneficiarios) se pague 1023 millones como está cotizada actualmente, o 500 millones como fue cotizada en un principio. Todo este conocimiento redundaría en el abaratamiento de las tarifas eléctricas que tan caro pagamos los argentinos y mendocinos.

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