Hablemos de precios:
Hay cuatro problemas estructurales que tenemos que poner en foco.
Primero: la renta de la tierra. Es tan difícil acceder a una parcela de tierra que eso lleva a un encarecimiento de los productos agrarios. De cada $100 que pagás en verduras, hay unos $15 que son de pura renta agraria. Esto es así porque los productores tiene un costo de acceso a la tierra que pagan con el 25% de lo que cosechan.
Segundo: La mísera porción del negocio alimentario que va a salarios. Por ejemplo, un tacho de uva que se paga a 40 pesos representa un 1,2% del valor del vino en góndola hecho con esos 20kg de uva. Si te gusta hacer cuentas seguí este hilo: Con 20kg de uva (un tacho o gamela) se hacen 16 litros de vino, lo que se traduce en 21 botellas de 750ml, las que se venden a $180 cada una, haciendo un total de $3800 (Datos del Observatorio de Economías Regionales ACOVI). Cuánto le pagan al cosechador? 40 pesos, el 1,2%. Esa es la vendimia de los trabajadores. La otra vendimia es la de los 4 grandes grupos bodegueros.
Otro ejemplo: De un queso que pagás 500 pesos, sólo 20 pesos van a salarios. El 4% del valor! (Dato: Atilra https://www.facebook.com/watch/?v=406928120282728)
Tercero: el oligopolio que al dominar la industria se cobra un sobreprecio encareciendo los productos:
- El 5% de los criadores de vacas concentran el 40% del mercado.
- 5 bodegas concentran el 43% de las exportaciones de vinos.
- Una empresa en el azucar el 75% del mercado.
- Dos empresas lácteas manejan el 78% del mercado.
Cuarto: los altos impuestos. De cada $100 que pagás, 40 en promedio van a impuestos. Eso amerita rediscutir el sistema impositivo para los que más riquezas acaparan paguen más impuestos, y así poder eliminar el IVA de los productos de la canasta básica familiar.
Un problema adicional a todo esto, de carácter puramente provincial, es la crisis crónica que sufre la cadena agroalimentaria, con decenas de empresas de alimentos fundidas en las últimas décadas. Hay que pensar seriamente en recuperar ese eslabón estratégico para lograr el autoabastecimiento alimentario accesible a las grandes mayorías.
El gobierno nacional ha tomado medidas intentando congelar algunos precios, que son positivas pero está claro que hay que avanzar en medidas globales de fondo si queremos dejar de destinar la mayor parte de nuestro salario en alimentos. En cambio el gobierno de Suarez, fiel a su política ultra liberal, no hace absolutamente nada pensando en aumentar la oferta de productos alimenticios donde Mendoza podría ocupar un rol importantísimo. Pero claro: si el negocio es para 4 bodegas, (o dos grandes mineras), ahí se le acaban las ideas.
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