“El fracking debe suspenderse hasta que hayan garantías ambientales y de desarrollo soberano, y eso no sucederá en el corto plazo”.
Desde un sector del Frente de Todos, con fuerte arraigo en la defensa de un desarrollo que no sacrifique el medio ambiente, polemizan con las nuevas inversiones en pozos no convencionales en el sur de la provincia.
Escribe Nicolas Guillen, precandidato suplente a Dip. Nac. y presidente del PTP Mendoza.
La gran apuesta al fracking debe ser puesta en tela de juicio porque no resuelve la ecuación en favor de los mendocinos y argentinos. Los que ganan son los oligopolios del petróleo, el fisco cobra cada vez menos regalías; y el pueblo sigue pagando muy caro el combustible. Y la devastación ambiental es muy probable que suceda con el actual marco regulatorio.
Lo primero que debemos preguntarnos es cuáles son los beneficios sociales como para arriesgar las napas hídricas, vitales para la vida y para el desarrollo de la agricultura provincial.
Un modelo de desarrollo local basado en la producción primaria e industrialización genera mucho más valor distribuido entre la población y a menor costo ambiental que el proyecto de Vaca Muerta. Insisto: en el modelo petrolero actual, sea convencional o no, los actores que se benefician son muy pocos, la mayoría corporaciones extranjeras, que sólo buscan rentabilidad de corto plazo (ya sufrimos la experiencia de Respsol), y cuando la ecuación no cierra levantan sus empresas y se van. Nosotros, los mendocinos, tenemos que buscar la nacionalización completa de la industria petrolera, como lo hizo el Ingeniero Mosconi al frente de YPF desde su fundación, con sustentabilidad ambiental, camino al tránsito energético hacia energías limpias como lo está haciendo el mundo entero a partir del Acuerdo de París de disminuir la producción de combustibles fósiles. Que no nos corran con una zanahoria porque tenemos muchas otras alternativas para generar riquezas.
El fracking como técnica de explotación podría ser usada por una petrolera estatal responsable, pero hoy no están dadas las condiciones de seguridad, y recién cuando se descubran nuevos métodos no contaminantes se podría tal vez pensar en su utilización. Pero la realidad de hoy es que esta técnica acelera la depredación, la concentración y la extranjerización del modelo petrolero. Y hace más caro extraer cada metro cúbico de petróleo, lo que se traslada al bolsillo de los consumidores. Los proyectos que las corporaciones petroleras tienen en carpeta, de concretarse, podrían duplicar la producción anual de petróleo y lo harían con el objetivo de exportar petróleo crudo. Poco y nada quedarán en el país en ese caso.
YPF como empresa con mayoría estatal tiene el deber de velar por los intereses de los argentinos. Como medida inmediata se podría empezar por dejar de pagar el barril con sobre precios a las operadoras de área, y así canalizar esos recursos hacia la generación eólica y solar. No es poco lo que se paga de sobre precio, sólo en la provincia son 1200 millones de dólares anuales, el 9% del Producto Bruto Geográfico. Desde el PTP en el FdT planteamos un desarrollo petrolero sustentable bajo una YPF 100% estatal, que sirva para que la industria nacional y el pueblo tengamos acceso a la energía al verdadero costo argentino de producción.
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