HAY UN RUMBO QUE NOS DA ESPERANZA

El primer gobierno de Juan Perón (1946/1952) llegaba con un proyecto industrialista inédito en América Latina, que contenía la planificación de 76.000 obras públicas: desde industrias de infraestructura, energía, maquinaria agrícola, transportes y aeronáutica, a complejos de viviendas y electrodomésticos. Ante un país oligárquico y pro-británico, sus primeras medidas fueron revolucionarias: nacionaliza el Banco Central, el crédito bancario, el comercio exterior, los puertos y servicios públicos.
Los Planes Quinquenales pusieron en ejecución la mayor revolución industrial de la historia argentina, apoyada en el desarrollo del mercado interno. Se realizaron más escuelas y hospitales que en toda la vida nacional; se nacionalizaron los ferrocarriles con todos sus bienes indirectos, que representó para el Estado recibir 25.000 propiedades: el puerto de Bahía Blanca, empresas eléctricas, de tranvías, de transporte automotor y varias leguas de campo a cada lado de las vías. En 1952 se creó la Fábrica Argentina de Locomotoras (FADEL) para fabricar 600 locomotoras diesel. En 1954 la red ferroviaria alcanza su máximo de extensión: 47.000 km, la más larga del hemisferio sur. El ingeniero argentino Livio Porta termina la primera locomotora aerodinámica del mundo que hacía 155 km de velocidad en la trocha angosta. Se hicieron dos prototipos, el gobierno de la “Revolución Libertadora” ordenó su desguace, pero algunos decían que la copiaron los estadounidenses y los chinos.
(Extractado de un texto de Pino Solanas)
Susana Demartini, Javier Dario Sosa Giner y 25 personas más
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