Análisis del voto a Cornejo.
Entre las PASO y las elecciones definitivas, 61.000 personas se sumaron a votar a la lista de Cornejo, ratificando una amplia mayoría con 487.000 votos. El FdT sólo sumó 7.000, quedando segundo cómodo con 257.000 votos, 24 puntos más abajo de los radicales.
¿Cuál es el motivo para que 61.000 personas que no votaron en las PASO se decidieran ir a votar, y lo hicieran por Cambia Mendoza? ¿Hubo algún gran anuncio importante de parte de los radicales? No. ¿Hubo algún hecho que ensuciara al FdT como para explicar ese comportamiento? No. El único cambio importante entre las PASO y las definitivas es que el FdT se posicionó claramente opositor a Suarez y Cornejo, dió el debate con argumentos, y se mostró como la única opción real de oposición a las políticas provinciales. Se “peronizó” el discurso. Anabel Fernandez Sagasti, amplió alianzas, tomó el guante y estuvo a la altura de la batalla. Pero la población no acompañó, más bien pareciera que se asustó.
Analicemos entonces los casi 500.000 votos a los radicales del domingo 14/11.
El voto a Cornejo-Suarez tiene cuatro patas: la moral, la asustadiza, la gorila y la mística-empresarial.
El que yo creo más voluminoso es el voto moral, que es el que “no vota chorros”. Se cree héroe al votar a los que no son chorros. Vota inútiles, vota fachos, pero no chorros. Este es un núcleo duro del voto a Cornejo, quien inteligentemente arremete contra Cristina y La Cámpora sabiendo que tiene una construcción de opinión pública fabulosa a su favor (tienen un ejército de periodistas a sueldo que todos los días machacan con estos temas), apoyada en hechos reales (todos vimos los bolsos volar hacia el convento), que todavía no han sido aclarados a las amplias mayorías. Sólo una justicia rápida e imparcial que juzgue los hechos puntuales que se puedan demostrar en un juicio justo podría alejar esa idea tan perniciosa de “que todos los peronistas roban”, o que “todos tal cosa, o todos tal otra”. Pero estamos muy lejos de tener ese tipo de justicia. Entonces, para resolver este embrollo, deberíamos exigir y conseguir un cambio rotundo en el sistema judicial argentino, y hasta que eso sea una realidad, dar el beneficio de la duda hasta que se demuestre lo contrario.
El voto asustadizo, también importante, es aquel que no quiere que terminemos como Venezuela. Tiene de común con el voto moral que son pensamientos que reaccionan al miedo sobre cosas de difícil comprobación. Todo lo que es imposible de corroborar genera incertidumbre. El miedo y la imposibilidad de constatar cuál es el sustento real de eso genera una reacción para alejar ese peligro. Votar a Cornejo aleja el totalitarismo socialista y la inflación de Venezuela, ponele.
El voto místico-empresarial es de la persona que apoya a Cornejo y a Suarez por sus políticas económicas. Han convencido a los emprendedores, a los empresarios cuentapropistas, que el Estado es un gran peso que hay que eliminar porque no los deja crecer, y que la política liberal que estimulan ellos favorece al empresariado. Pero lo gracioso (para no llorar) es que en la gestión de Cornejo la economía retrocedió, las empresas chicas fundieron, y las grandes crecieron. Los datos del INDEC dicen que la economía en su gobierno retrocedió un 6%, y que el Estado terminó siendo más pesado por ese achique de la economía (del 19 al 21% -estado respecto del PBG). Es una debilidad y torpeza total del FdT no discutir a fondo la mentira cornejista en lo económico. Debiera ser un eje central promover un modelo económico mercadointernista y de apoyo a las pymes, contra el modelo mercadoexternista de Juntos y de Cambia que sólo favorece 3 bancos, 20 bodegas, y 5 hipermercados.
El minoritario voto gorila no vale la pena describirlo. Son los que se creen de una estirpe superior al resto de la población.
La fortaleza de Cornejo envalentona una política de derecha insensible a la desigualdad social. Nuestra fortaleza como FdT es investigar la verdad para transformar las injusticias en conquistas populares.
Levantarse del piñón recibido pasa por volver a definir a quiénes queremos representar como FdT, con qué políticas proviniciales se puede levantar Mendoza, y ser más autocríticos con los temas que pesan como mochilas de plomo en el FdT, como es la poca apertura en el armado político, y las malas experiencias de gestión en municipios caso Guaymallen y Luján de cuyo. Que el golpe recibido nos sirva para resurgir desde las cenizas, con más amplitud, y con más firmeza para empezar a derribar la mentira cornejista. Estamos ante un escenario nacional muy delicado, como para andar haciendo política de conventillo. Vamos por más unidad programática del FdT. La deuda es con el pueblo. Vamos por Tierra, Techo y Trabajo para nuestro pueblo.
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