Rodolfo Suarez, su discurso de odio es una vergüenza nacional y un bochorno jurídico.

Sus repudiables dichos en una entrevista radial sobre la existencia “del delincuente natural, que nace con genética natural”, y sobre que “el territorio hostil es donde están los Mapuches” son la expresión más nítida de un pensamiento racista que atrasa 100 años de cultura humana contemporánea.
Tal vez sea un reconocimiento de sus propias incapacidades (o prioridades). Porque un ataque frontal para bajar los índices de delincuencia que tanto dice preocuparle, sería un plan masivo de pleno empleo sostenido durante 20 años, que lejos está de su agenda. Para Ud. es más fácil decirle a una mitad de la población que la culpa de todo la tiene la otra mitad de la población. Su discurso de odio resta, envejece, aturde y duele.
A los argentinos nos ha costado sangre, sudor y lágrimas conquistar a algunos párrafos en la Constitución Nacional que Ud. los pisotea como si nada, sólo para seducir a un sector del electorado que cree que sus problemas provienen de la existencia de las amplias mayorías. El texto constitucional es muy claro al establecer que lo que la justicia juzga es “el hecho”, y no “el tipo de personas”. El Código Penal establece en su Art. 1 que las penas son para “los delitos”, no para las personas. Sería muy peligroso andar señalando por la calle a “delincuentes genéticamente naturales”. Lo que se juzga es “el hecho de robar, por ej, ” y no la “personalidad del ladrón”. Eso de establecer que hay “delincuentes naturales” fue una teoría penal que ha quedado sepultada bajo tierra para la mayoría de los científicos del crímen. Son realmente trogloditas quienes siguen sosteniendo esas ideas.
Con los pueblos originarios hay un reconocimiento en toda latinoamérica que viene a restablecer algún grado de justicia por la masacre, persecusión, despojo y discriminación cultural que sufrieron desde la Colonia en adelante. Es muy hiriente escuchar de boca del Gobernador de Mendoza que los pueblos originarios “son hostiles”. Es una muestra más de su incapacidad (o no valoración) del problema de la convivencia plurinacional que habita de hecho nuestro país y toda latinoamérica. Un buen ejemplo es el Estado Plurinacional de Bolivia que ha reconocido esa realidad. También lo son las grandes movilizaciones chilenas que unieron las banderas de esa nación con la wiphala que representa a los pueblos originarios.
El problema de sus dichos es el poder de ejemplariedad negativa que tienen por su alto cargo político. Miles de personas que son sus seguidores, que lo votaron para que gobernara la Provincia, que creen que Ud. es un “gran tipo”, han escuchado tremenda ofensa incitando a la violencia. Eso es un delito, no porque Ud. haya nacido medio torcido, sino por el hecho cometido. Ud. debe ser juzgado sólo por sus dichos, y nadie tiene derecho a medir su cráneo, sus ojeras, su caminar torcido y tantas otras barbaridades que esas teorías metieron en las cabezas de algunos susceptibles de creerse distintos.

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