No subestimemos la tremenda dependencia de nuestro país.

Para desilusión de muchos que creen que la Argentina es un país independiente y soberano, la realidad es mucho más dura y cruda. La Argentina está super amarrada, por varios lados, a intereses que no son los nacionales. No olvidemos que en plena crisis de 2001 se discutía en algunas mentes brillantes la idea de ceder el manejo político del país a la ONU, cual territorio arrasado e incapaz de autogobernarse.
Escuchar ayer al Presidente en C5N me hizo pensar lo mal que estamos. En sus palabras de justificación del camino emprendido, al decidir legitimar y hacernos cargo a todos los argentinos del peso de la deuda, nos dijo en la cara la cruda realidad: su decisión estuvo sustentada en que todos las potencias estaban exigiendo el arreglo con el FMI. Los EEUU en primer lugar, pero también los chinos, los rusos, antes de cualquier acuerdo piden que arreglemos con el FMI. Si querés que los chinos nos financien el entubamiento del Río Salado de 210 millones de dólares, tenes que arreglar con el fondo. Si querés que las automotrices tengan sus importaciones aseguradas necesitás reservas, y para eso necesitas del crédito externo. Y así se arma el círculo de la dependencia. Nadie se atreve a romperlo, por miedo o por conveniencia, pero la experiencia histórica muestra que a la dependencia o se la enfrenta o se la administra. No hay puntos medios. Obvio que no es lo mismo la entrega nivel Macri, que los forcejeos del actual gobierno. Pero a la larga, las consecuencias de reconocer y pagar una deuda que “a la vista de todos” fue tomada para fugar los dólares de los sectores financieros, es un puñal en el corazón de los argentinos. Los presupuestos para la salud, para educación y para el desarrollo nacional tendrán que seguir esperando de continuarse con la doctrina de Fernandez, que por ser tan mala para los intereses de la nación, no deja de tener algo bueno, que es con la transparencia que nos ha explicado el grado de dependencia que soportamos como país.
Otro camino, que no es el abismo, es la doctrina de no reconocer deudas odiosas, la doctrina Alejandro Olmos, quien en en 2006 presentó un recurso de amparo ante la Justicia argentina para que el gobierno de Néstor Kirchner suspenda el pago de 9.530 millones al FMI.
En Ecuador, en 2005 Rafael Correa consideraba que el 80% del dinero obtenido por el petróleo ecuatoriano debía destinarse a la población y solamente el 20% al pago de la deuda. Esas afirmaciones hicieron que el Banco Mundial amenazara a Ecuador con cerrar los préstamos; antes dichas amenazas Correa dimitió como ministro alegando que no iba a someterse al mandato del Banco Mundial. En 2008, ya como Presidente de Ecuador , asesorado por Alejandro Olmos (h), declaró que la deuda contraída por Ecuador era una deuda ilegítima, odiosa e inconstitucional que obligaba a destinar más del 50% de los recursos económicos del Estado a pagar la deuda. Correa manifestó: Lo primero es la vida, después la deuda. Expulsó a los enviados del FMI del Banco Central de Ecuador, creó un Comité de Auditoría que concluyó que gran parte de la deuda de los gobiernos anteriores era ilegítima, especialmente los contratos de deuda del año 2000. El informe fue trasladado tanto al gobierno como a los ciudadanos de Ecuador (wikipedia).​
En Irak, en 2002, Estados Unidos invade y coloca un gobierno provisional, pero no quería administrar un país con una enorme deuda que les impediría actuar con libertad y sobre todo sacar el máximo beneficio económico al petróleo irakí. Decidió que ese gobierno declarara la suspensión del pago de la deuda con la excusa de que no debía cargarse sobre los ciudadanos de Irak. En abril de 2003 el Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, en una reunión del G-8 convocada al efecto declara que la deuda de Irak es odiosa. Los acreedores principales son Francia y Rusia -grandes suministradores de armamento-. Estados Unidos hizo todo lo posible porque no se utilizara el término deuda odiosa ya que su argumento en Irak podía ser utilizado en muchos otros países. Una reunión del club de París acordó la reducción del 80% de la deuda odiosa iraquí con el acuerdo de no mencionar el nombre de deuda odiosa (wikipedia).
Para ser república nos falta bastante. De independencia económica andamos mal, pero sobre todo estamos flojos en cuanto a independencia política y cultural. La dependencia cultural es la que más duele: si la mayoría de tus amigos te dice que “hay que arreglar con el FMI sino te caés del mundo”, estamos ante un problema de envergadura. No pensamos por nosotros mismos, no tenemos un proyecto de desarrollo nacional que se apoye en las fuerzas internas. Si un empresario nacional cree que va a hacer más negocio siendo apéndice de una multinacional que empujando un desarrollo soberano estamos en la misma. Si un economista no se da cuenta que recursos financieros en la Argentina sobran, que es cuestión de canalizar el ahorro interno, estamos ante un problema de dependencia mental, cultural. Sobran fuerzas internas, falta una aglutinación de los intereses nacionales.



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