El tiempo nos da la razón cuando decimos que la agricultura y la industria local dejadas al libre juego de las fuerzas del mercado ha llevado a un campo y una industria para pocos, y de afuera, mientras nuestros chicos pasan hambre, y las poblaciones rurales migran a las ciudades. Es necesaria una acción estatal decidida que garantice rentabilidades mínimas en los cultivos de la canasta familiar, y que ordene el uso de los principales recursos que tenemos para crecer: la tierra, el agua, el crédito, y la existencia de mercados internos fuertes con salarios con poder adquisitivo de los consumidores. Para sacar al 40% de la población que hoy se encuentra en la pobreza hacen falta políticas públicas que logren generar aproximadamente 10.000 nuevos puestos de trabajo productivo cada año, aumentando la producción de bienes y servicios, y mejorando la pésima distribución que impera en el sistema actual. Hoy sólo se distribuye el 14% del producto en salarios, mientras los sectores que concentran el capital acaparan rentas parasitarias por ser dueños de los medios de producción en forma monopólica, sobre todo la banca, las comunicaciones, y la energía. Sólo el sector petrolero mendocino se embolsa una renta de 1200 millones de dólares anuales (lo que equivale al 9% del PBG).
Fragmento del documento programático del Foro Mendoza productora de Alimentos.
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