Democratizar tierra y agua para una Mendoza con todos adentro.
Al caerse la obra del siglo, Portezuelo del Viento, se ha levantado una polvareda que hace que muchos se sacudan el polvo mientras se acomodan a la nueva situación. Es un buen momento para discutir alternativas. Pero sería muy penoso cambiar un Portezuelo por otro Portezuelo, o sea, un fracaso seguro, por otro posible fracaso. Es entonces que adquiere gran dimensión discutir qué hacer con los 1.050 millones de dólares de la provincia.
Esta nota pretende poner delante de los ojos de los lectores algunas evidencias que busquen evitar otra pérdida de oportunidad para la provincia. Ya en 1993-94 el gobierno provincial recibió 1.340 millones de dólares por regalías mal liquidadas y por las privatizaciones de las empresas del estado, y el gobierno de ese entonces decidió armar el Fondo para la Transformación y el Crecimiento, que poco transformó y poco nos hizo crecer. El cuidado que no se tuvo en cuenta en ese momento, que sigue siendo válido para hoy, es que todo lo dejado al libre mercado termina concentrado en pocas manos, haciendo cumplir al Estado la función de aguatero de los grandes monopolios de la economía.
Pero volvamos a la actualidad. La evidencia de que Portezuelo es inviable estuvo a la vista de todos -desde julio de 2020- cuando se publicó el Atlas de Sequías de Sudamérica confeccionado desde el Conicet que demostró que el cambio climático llegó para quedarse, y con menos agua en nuestros ríos. Por eso llama la atención la tozudez de quienes siguieron insistiendo en que la obra se haga. El caudal de agua del Río Grande se desplomó al 50%, y chau megadique. Que esto nos sirva para ser humildes con las evidencias que están a la vista de todos y todas.
Veamos “las otras evidencias”. El modelo de megaminería a cielo abierto dejaría poca riqueza a la provincia, y mucho daño ambiental. Dejaría seguía y saqueo. Otro cantar sería una minería a escala medioambientalmente sustentable, y dejando el 100% de la renta en el país, pero eso no va a pasar con los gobiernos que tenemos -nacional y provincial-, mejor entonces dejemos las montañas tranquilas, y pongamos el foco en otro lado.
Y llegamos entonces a la opción que considero la única que hace posible contener a todos los mendocinos y mendocinas que necesitan trabajar y proyectar una vida con desarrollo humano. Es la democratización de la tierra y el agua.
Se trata de poner el foco en lo que sabemos hacer, con los recursos que tenemos a disposición. Hay muchas personas en la provincia que necesitan trabajar para ganarse la vida -37.000 desocupados más 87.000 subocupados-. Esa es una evidencia que está a la vista de todos y es la prioridad número uno a resolver. La política está obligada a resolver este problema.
Y la solución está en la tierra. Por cada nueva hectárea puesta en producción se genera un nuevo puesto de trabajo, generando un valor-salario nuevo de 80.000 pesos, que irá directo a mover la rueda del consumo.
Tenemos según el último censo agropecuario 250.000 hectáreas aptas para el cultivo ociosas, de las cuales 100.000 son recuperables con un plan de ampliación de la frontera agropecuaria. Esa es una evidencia a la vista de todos, pero que pocos la mencionamos, y llama la atención que en el Consejo Económico y Social dirigido por el Ministro Ibañez nadie haya puesto este elefante arriba de la mesa para discutirlo. Sólo basta salir a dar una vuelta por las zonas tradicionalmente agrícolas como el Este, o Lavalle, o la primera zona, y veremos cantidad de fincas ociosas. Aquí aparece otra conclusión a la vista de la experiencia histórica. Darles libertad absoluta a los propietarios ausentistas o especuladores para que mantengan estos altos grados de ociosidad en los medios de producción ha hecho que lleguemos a tener tan sólo el 2% de la tierra provincial cultivada, cuando tenemos posibilidades de cultivar un 4%. Eso lleva a que mucha de la verdura que comemos es producida por productores que tienen un costo extra, que es trasladado a los precios finales, que es del 25% de sus ingresos, en concepto de alquiler de la tierra.
Dentro del Frente de Todos sí se discuten estos temas, con el Partido del Trabajo y del Pueblo que viene proponiendo la creación de 50.000 chacras nuevas, en base a estas tierras ociosas. Este plan de chacras nuevas puede levantar Mendoza con trabajo. Eso es lo que hay que hacer.
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